lunes, 23 de julio de 2012


Mañana de las cinco,
poeta despertose,
lágrima derramada,
bostezo errante.

Naranja tono latente,
¡Ruido! Ojo presente.
Silencio predominante,
recuerdo susurrante.

Tranquila llama la noche,
poeta levantose,
habitación perdida,
horizonte encontrose.

El baño susurra:
“Ven, querido poeta”.
Marcha emprendida,
vejiga vendida.

Pleno acto hace,
un fantasma nace.
Por cortinas aire corre,
¡Susto!, pobre poeta.

Ya a la vuelta,
hazaña revelose,
como pequeño poeta
al fin durmiose.

J.


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