lunes, 9 de abril de 2012

Ella

Delicado rostro, fruto de tu ser. ¿No crees que lloverá?
Pobre alma excitada desde la infancia, así subsistes.
Porque los graves sueños resurgen, así te llamas mujer.
Pero, asimismo, del todo no sientes, no amas, no te adormeces.

Porque no entiendes la felicidad sin su hermana,
melancolía que florece en tu indolente rostro,
ejemplo de una melodía infinita, siempre resurgida del olvido,
debilidad esperanzadora de tanta añoranza vacía.

La tristeza, que tiznan tus ojos de soledad perpetua,
crean vanidad casi extinta de unánime contemplación,
constantemente eterno y perdurable recuerdo de ti misma.

No te hallarás nunca, alma mía, sin tu exigua reminiscencia,
por los intervalos tu película térmica, anda la pasión inexorable,
atenta siempre al vals de las almas perdidas por su misma existencia.

J. Poveda

dedicado a Ainhoa, mi actual musa =)

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