domingo, 7 de junio de 2015

Desperté antes que los pájaros:
los árboles aún dormitaban.

El hambre acuciaba:
de un sueño desperté.

Sacié mi sed y mi boca respiró;
llené mi panza: buenos días, me dije.

Las cinco y aún sin sol.

Corrí, y la luna me vio:
Cautelosa como una madre,
tierna blanca.

Un puente curvilíneo, amarillo.
El cielo raso, celeste.

Desperté, bajo el agua,
el hambre resurgía.

El sabor de la ventisca
corre por mi piel:
Un mar de lluvia seca.

Un color: amarillo.
Un sabor frutoso.

Una mañana: domingo.

El despertar: un sueño.

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