martes, 14 de junio de 2011

2 x 03

En la vida todo el mundo recibe etiquetas. Charlie era un mentiroso, y eso convertía a Amanda en atraicionada. Con la ruptura de la mejor pareja,  Decklan y Lori recibían una etiqueta nueva: los corazones rotos. La gente intenta decirnos como tenemos que ser, pero es cosa nuestra decidir si la etiqueta nos va bien. Después de todos mis esfuerzos por quitármela, por fin entendí cual tenía que ser mi etiqueta: jamás sería normal y corriente, mi destino era ser extraordinario. Esa es la etiqueta que he aceptado y ahora mi responsabilidad es merecerla.


lunes, 13 de junio de 2011

- Dime la verdad... ¿No estás bien?

- No lo estoy.

- Una de las cosas de mi religión, es que hay santos para casi todo. Para los taxistas, el dolor de estómago, por los 
gansos.... hasta hay un patrón de las personas calvas. A veces pienso que habiendo tantos santos, ¿Porqué tienen que pasar tantas cosas malas? Y entonces pienso que todos necesitamos algo para poder superar lo malo.

- ¿Necesito un santo?

- El patrón de los pasados perdidos y los futuros inciertos....

- ¿Y tienes idea de quien puede ser?



Apenas escondido, en ese lúgubre sofá transparente de colores emancipados, se encuentra ofendido el más deseo consolado de la pasión humanística. ¿Tal vez fuera más facil olvidarlo? Los pies hundidos de la más espesa arena.

- ¿Crees que somos perfectos juntos, Nick? - murmulló con una pequeña sonrisa entreabierta.

De pronto un estruendo del más cálido rayo que atravesó el pecho herido de la pobre chica. Era él... su destino.

sábado, 11 de junio de 2011

¿No te has despertado nunca con el corazón partido, una carta quemada siendo Lunes? Que pena que llueva, todo gira alrededor del universo ínfimo, todo... ¿seguro? Ni idea. Tal vez sea la brisa veraniega o el olor a porro de Ben, pero quiero estar segura de algo. Algo insustancial como el olor de las nubes o las grietas de una vasija rota. Vieja como mi abuela. No me gustaría ser nunca así de vieja. Solo ser guapa... eternamente.


sábado, 4 de junio de 2011

La M de Neruda

A mariposa volotea
y arde —con el sol— a veces.

Mancha volante y llamarada,
ahora se queda parada
sobre una hoja que la mece.

Me decían: —No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.

Yo tampoco decía nada.
Y pasó el tiempo de las mieses.

Hoy una mano de congoja
llena de otoño el horizonte.
Y hasta de mi alma caen hojas.

Me decían: —No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.

Era la hora de las espigas.
El sol, ahora,
convalece.

Todo se va en la vida, amigos.
Se va o perece.

Se va la mano que te induce.
Se va o perece.

Se va la rosa que desates.
También la boca que te bese.

El agua, la sombra y el vaso.
Se va o perece.

Pasó la hora de las espigas.
El sol, ahora, convalece.

Su lengua tibia me rodea.
También me dice: —Te parece.

La mariposa volotea,
revolotea,
y desaparece.

viernes, 3 de junio de 2011

Tan delicada como tú misma. Esa pasión, ese deseo... ese amor. ¿Tanto crees que hincha? Todo es poco para los gratificantes oídos que ansían verte. Mi querido toque de luz. Ese que tanto nace del esperpento emocional que tu solo sabes publicar. Todo es poco. Ese saludo: "¡Ah, de la vida! ¿Nadie me responde?" Rebuscado idioma, añorado dulce, delicado rostro... sigue floreciendo el alma dormida y despierte entre sueños. Eso es, sigue así... sigue en nada.

viernes, 27 de mayo de 2011

Soy un fue, soy un será, y un es cansado...

Creo que la vida es un regalo. Un regalo que menospreciamos o un regalo que adoramos. Un regalo que nos enseña las mil maravillas del mundo. Pero nunca sabremos exactamente cual es la mejor maravilla del mundo. Estamos cegados en la interperie de la soledad. El abismo solo se encuentra en nuestros corazones, dentro de una cajita negra y roja que nos niega el corazón y el ser amado. Tal vez, la vida sea el mejor regalo del mundo. Tal vez, nosotros seamos ese regalo caído desde las más profundas raíces de descendencia paternal. Adorados y esclavizados por el mismo Sol que alumbra nuestros días, que oscurece nuestras noches de verano y nos manda callar con el silencio de Otoño. Quizás nos ama en Primavera, pero nos amolda en Invierno. Quizás no sepamos que es la libertad. Quizás sea una exclamación. Solo un sentimiento de autocompasión que nace en los amargos pensamientos de un mentecato. Quizás solo con una rosa, solo con un calmado pétalo del rostro. Esa textura áspera y lisa. No renuncies pasión a los empeños de la frialdad humana, solo es envidia. Muere por donde encuentras el Sur, ya que por el Norte naciste quebrada. Seguro que reúnes a todas aquellas piadosas almas que se apiadan de ti.