viernes, 24 de febrero de 2012

Extractos 1

El poeta

                       [...]

Si quieres solamente, hermana mía,
un beso de unos labios amistosos
y lágrimas vertidas por mis ojos,
yo te daré todo eso prontamente.
Pero que nuestro amor no se te olvide
si vuelves a ascender a tu alto cielo.
Yo no canto en mis versos la esperanza,
ni tampoco la gloria, ni la dicha,
¡ay de mí!, ni siquiera el sufrimiento.
Mi boca, como ves, guarda silencio
para escuchar la voz del corazón.

                       [...]
Alfred de Musset

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